Él casi siempre llega tarde. A veces 10 o 20 minutos. Una vez recuerdo haberlo esperado al rededor de una hora y media. Es como jugar a la ruleta, jamás se si voy atrasada o no. A mi me gusta llegar a la hora, por eso casi siempre tengo que esperarlo, sentada en el anden o fuera de la estación. Pero a fin de cuentas se que la culpa es mía... es que no me llevo suficientes cosas para leer.
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13 mar 2012
23 dic 2011
La pampa y el mar
Quizá de tanto escuchar el mar en la caracola, Amaya logró comprender...
La primera vez que lo vio, cuando lo conoció, era aun demasiado pequeña como para poder distinguir su separación con el cielo, para entonces solo veía una gran masa celeste y azulina que se confundía en el horizonte.
El Océano se comió sus ojos, porque estos nunca pudieron sorprenderse nuevamente por algo y su corazón, se lo tragó de repente una ola llena de espuma, y lo alejó de ella tanto como en las playas se alejan lentamente los barcos hacia el infinito.
Desde siempre fue una niña solitaria, como nostálgica de una vida en la libre inmensidad del gigantesco Pacífico, nunca tubo grandes amigos. Quizá porque prefería pasar horas sentada frente a aquella gran masa de agua, la veía avanzar y retroceder, una y otra vez, como si hablara con ella, de tantas cosas que los humanos no ven.
Pero la vida transcurrió de tal manera que tubo que mudarse a la ciudad, no sin antes despedirse y prometerle que algún día volvería. Allí en la ciudad, llena de grises y monotonía se fue de a poco olvidando del caprichoso mar. Y a veces, cuando estaba sola, como en una especie de ritual lo escuchaba en la caracola.
Cuantos hombres la habían amado a ella, cuantas amigas y amigos la habían querido tanto, pero ella no tenía ojos ni corazón para ellos.
Un día conoció a Ismael, un chico que venía del sur, de la pampa. Poseía la misma mirada perdida de ella, como de esas miradas que no vienen de ninguna parte, pero parecen alargarse hasta el infinito y fue solo cuestión de tiempo. Él era caprichoso, constante, inquieto y potente... como el mar. Ella era solitaria, fria y nostalgica como la pampa.
De más está decir que jamás volvieron a ver el mar ni la pampa. De más está decir que luego se casaron con otros personajes que no aparecen en esta historia. De más esta decir... que hay cosas que jamás se olvidan.
30 nov 2011
Más mejor
<<Como que contigo las cosas son más mejores>> << ¡Jajajaja, pero no se dice "más mejor", no está bien dicho...>> la sonrisa en su cara era tranquila y suave.
<< Pero esque... entonces ¿cómo lo digo?>> << Quizá podrías decir que las cosas contigo son "maravillosas", o "espectaculares", o "bacánes"...>> << Mmm... no, porque no es a eso a lo que me refiero, me refiero a que contigo todas las cosas son más mejores. Porque antes de ti eran mejores y ahora son más mejores. ¿entiendes?>> << Si, quizá por esta vez esté bien dicho, aunque no se diga así >>.
¿Porqué camina tan liviano?¿Porque es tan feliz? tiene una mirada que parece venir desde lejos y proyectarse en el cielo a miles de kilometros del mundo real, lleva un ritmo que simula conectarse con la brisa y los insistentes latidos de mi corazón.
<< ¿Sabes? a lo mejor solo basta con decir una cosa >> << ¿cual? >> << Te amo, y me haces enormemente feliz >> La miró un instante, a los ojos.
En el fondo ambos sabían que las palabras estaban de más, desde hacía mucho tiempo, al menos desde el tiempo en que el universo había confabulado para unirlos. Ahora solo se sonríen. Y se miran. Como se miran los enamorados, llenos de admiración, llenos de amor.
<< Pero esque... entonces ¿cómo lo digo?>> << Quizá podrías decir que las cosas contigo son "maravillosas", o "espectaculares", o "bacánes"...>> << Mmm... no, porque no es a eso a lo que me refiero, me refiero a que contigo todas las cosas son más mejores. Porque antes de ti eran mejores y ahora son más mejores. ¿entiendes?>> << Si, quizá por esta vez esté bien dicho, aunque no se diga así >>.
¿Porqué camina tan liviano?¿Porque es tan feliz? tiene una mirada que parece venir desde lejos y proyectarse en el cielo a miles de kilometros del mundo real, lleva un ritmo que simula conectarse con la brisa y los insistentes latidos de mi corazón.
<< ¿Sabes? a lo mejor solo basta con decir una cosa >> << ¿cual? >> << Te amo, y me haces enormemente feliz >> La miró un instante, a los ojos.
En el fondo ambos sabían que las palabras estaban de más, desde hacía mucho tiempo, al menos desde el tiempo en que el universo había confabulado para unirlos. Ahora solo se sonríen. Y se miran. Como se miran los enamorados, llenos de admiración, llenos de amor.
7 nov 2011
Juegos temporales
Lentamente mis manos acariciaban tus hombros desnudos, apenas rozando con mis dedos tu calida piel, iba rastreando en tu clavícula, en tu esternon, en tu abdomen, en tu ombligo, en tu cintura, en tus muslos... el origen de tu palpitar acelerado, la razón de tus manos tambaleantes, el motivo de tu ánimo intranquilo. Recorro en silencio con mi nariz tu brazo y en la oscuridad busco con mis labios tu boca, tu lengua.
Con calma te tomaré de las manos y te diré que llegó la hora. Extenderémos nuestras alas y entonces saltaríamos, hacia la muerte y la vida después de ésta, hacia el fuego y la sangre, hacia el vacío y el todo.
Con calma te tomaré de las manos y te diré que llegó la hora. Extenderémos nuestras alas y entonces saltaríamos, hacia la muerte y la vida después de ésta, hacia el fuego y la sangre, hacia el vacío y el todo.
esto es sobre:
al viento,
amor,
besos,
corazón,
cuentos,
divagaciones,
El,
fuego,
juego,
pensamiento,
secretos,
sensación,
volar
5 nov 2011
El octopodo
Quizás porque no mataba a esa araña. Solía verla entre los pliegues de la cortina y la esquina del techo que daba justo a su cama. A veces durante días no tenía noticias de ella, pero luego, finalmente reaparecía, cada vez más grande e inquietante.
Siempre que la veía, pensaba en porqué no la había matado antes. Pero luego le daba la espalda y sin más la olvidaba. Para recordarla luego, más espeluznante.
Días después de que la araña había muerto, su habitación se llenó de moscas y zancudos, aparecieron las larvas y finalmente todo acabó por podrirse.
Siempre que la veía, pensaba en porqué no la había matado antes. Pero luego le daba la espalda y sin más la olvidaba. Para recordarla luego, más espeluznante.
Días después de que la araña había muerto, su habitación se llenó de moscas y zancudos, aparecieron las larvas y finalmente todo acabó por podrirse.
27 oct 2011
Los días que fueron
Ahora que duermes tan sereno, apenas si escucho tu suave y profunda respiración. Rodeándome con tu cálido abrazo, y cae tu mano distraída sobre mi vientre. Ahora que la noche ya no es tan joven y quizás queden pocas horas para que amanezca, quisiera no tener que moverme de tu lado. En silencio precioso disfruto esos últimos momentos, abrigándome de tu piel, sintiéndome tan tuya.
Y no he podido dormir esta noche, mis parpados insisten en mantenerse distanciados y mi mente vuela rápido una y otra vez a lo último que me dijiste antes de caer en la red del sopor y el sueño. Cada letra, pronunciada con el balbuceo susurrante de tu voz exhausta vuelve a mi memoria plácidamente como el mecer de un velero que navega tranquilo en el mar.
¿porqué hiciste aquella confesión? ¿porqué no me ha dejado cerrar los ojos?
Quizás porque creí que no lo dirías de nuevo. A lo mejor porque siempre que lo dices parece la primera vez. Porque sé que tus pupilas titilantes no me mienten esta vez -aunque nunca me hayan mentido en realidad-. Siento que me vuelves loca.
Lentamente me separo de tu cuerpo, sin molestarte. Aún está oscuro, pero ya no tanto. Me visto de a poco y pienso en lo bien que me sienta esa ropa. Me miro de reojo al espejo y pienso en el tiempo que ha pasado. Mucho quizá. Fuimos jóvenes una vez y nos amamos tan bien... y ahora que el tiempo había hecho surcos en nuestra piel, nos habíamos reencontrado. Nosotros, nuestra adolescencia. Los segundos en tus espacios parecían suspendidos en un transcurrir mucho más lento y placentero, antes y ahora. Te miro por última vez, con ternura, y me dispongo ya a salir. Sobre tu escritorio te dejo una nota que dice "te amo", como cuando fuimos amantes por primera vez. Y me recorre esa curiosa sensación de vértigo, de estómago ligero.
Entonces Santiago me recibe con sus luces, son su ruido de ciudad misteriosa y yo, simplemente camino... siempre pensándote.
Y no he podido dormir esta noche, mis parpados insisten en mantenerse distanciados y mi mente vuela rápido una y otra vez a lo último que me dijiste antes de caer en la red del sopor y el sueño. Cada letra, pronunciada con el balbuceo susurrante de tu voz exhausta vuelve a mi memoria plácidamente como el mecer de un velero que navega tranquilo en el mar.
¿porqué hiciste aquella confesión? ¿porqué no me ha dejado cerrar los ojos?
Quizás porque creí que no lo dirías de nuevo. A lo mejor porque siempre que lo dices parece la primera vez. Porque sé que tus pupilas titilantes no me mienten esta vez -aunque nunca me hayan mentido en realidad-. Siento que me vuelves loca.
Lentamente me separo de tu cuerpo, sin molestarte. Aún está oscuro, pero ya no tanto. Me visto de a poco y pienso en lo bien que me sienta esa ropa. Me miro de reojo al espejo y pienso en el tiempo que ha pasado. Mucho quizá. Fuimos jóvenes una vez y nos amamos tan bien... y ahora que el tiempo había hecho surcos en nuestra piel, nos habíamos reencontrado. Nosotros, nuestra adolescencia. Los segundos en tus espacios parecían suspendidos en un transcurrir mucho más lento y placentero, antes y ahora. Te miro por última vez, con ternura, y me dispongo ya a salir. Sobre tu escritorio te dejo una nota que dice "te amo", como cuando fuimos amantes por primera vez. Y me recorre esa curiosa sensación de vértigo, de estómago ligero.
Entonces Santiago me recibe con sus luces, son su ruido de ciudad misteriosa y yo, simplemente camino... siempre pensándote.
24 oct 2011
Nada
... y como dijo Coelho "Si deseas algo con todo tu corazon, hasta el Universo se confabula para hacerlo realidad".
...y quizás así fue.
17 oct 2011
El frío de ser olvidada...
Se acercaba despacito, para no despertarlo. Aunque a causa de su consistencia habría sido imposible que lo despertara. Se detuvo a escasos centímetros de él y le oyó respirar plácidamente, dormía dulcemente sin advertirla. Ella sonrió un poquito y con su translúcida mano hizo además de tocarlo, pero se paró en seco. Entonces con nostalgia retiró su mano y se dedicó a observarlo simplemente. Sabía que el aire de la habitación estaba volviéndose frío. Entonces salió caminando por la muralla hacia el patio.
Cuando aún estaba viva, jamás imaginó lo importante que eran el calor y la tibieza de un abrazo. Se sentía tan sola. Todos los que eran como ella apenas si sonreían, vagaban nostálgicos visitando a quienes en vida habían amado. Y aunque ella hacía lo mismo, solo deseaba algo de calor, porque ni el sol, ni las estufas, ni el fuego eran algo así como suficientes. Anhelaba recostarse dentro de la cama de él, al que casi todas las noches visitaba, recordando aquellas noches cálidas en que solamente había sido feliz. Pero sabía que ahora allí no había un refugio, solo más de aquel frío penetrante. Lo sabía porque una vez lo había intentado y él se despertó entumido, se levantó a buscar una frazada y volvió a dormir, intranquilo.
Ya nada podría devolverle el calor de la vida, ese limbo infinito, la estaba consumiendo,la estaba volviendo loca, la estaba matando, otra vez.
Cuando aún estaba viva, jamás imaginó lo importante que eran el calor y la tibieza de un abrazo. Se sentía tan sola. Todos los que eran como ella apenas si sonreían, vagaban nostálgicos visitando a quienes en vida habían amado. Y aunque ella hacía lo mismo, solo deseaba algo de calor, porque ni el sol, ni las estufas, ni el fuego eran algo así como suficientes. Anhelaba recostarse dentro de la cama de él, al que casi todas las noches visitaba, recordando aquellas noches cálidas en que solamente había sido feliz. Pero sabía que ahora allí no había un refugio, solo más de aquel frío penetrante. Lo sabía porque una vez lo había intentado y él se despertó entumido, se levantó a buscar una frazada y volvió a dormir, intranquilo.
Ya nada podría devolverle el calor de la vida, ese limbo infinito, la estaba consumiendo,la estaba volviendo loca, la estaba matando, otra vez.
5 oct 2011
Instrucciones para volar
Cuando se conocieron, ella jamás imaginó la sarta de aventuras en las que se vería de pronto inmiscuida con él. Desde un primer momento, ella lo observó de lejitos pero con determinación, había algo en el que inevitablemente le llamaba la atención. Sería quizá esa piel, serían quizá esos labios, sería quizá esa facilidad con la que se movía ligeramente por todas partes que parecía que apenas si rozaba el suelo, o serían quizá esos ojos llenos de sol con los que de pronto se topaba.
Finalmente terminaron por conocerse, solo Dios sabe como. Al tiempo de conocerse ella notó que él llevaba los ojos encendidos, pero nadie más parecía notarlo. Era como si tuviera un sol tras cada ojo, se daba cuenta que él se divertía encendiendo mariposas, que de pronto parecían pequeños fósforos alados revoloteando, se divertía creando pequeñas fogatas sobre las hojas caídas del otoño, otras veces, más osado, encendía arboles completos. Pero nadie parecía llamarle la atención.
Cierto día subieron un cerro y observaron la ciudad desde arriba, cual no habrá sido la sorpresa de ella al ver dos pajarillos revoloteando entre llamas, casi como un par de fénix que bailaban ligeros. La ciudad ardía cuando sus manos se rozaron suavemente, fugazmente. Cuando ella le preguntó porqué pasaba eso, entonces él solo sonrió, y le dijo que era un secreto, un secreto entre los dos. Él tenía el corazón del dragón.
20 sept 2011
La loca
Se resbalan dulces palabras desde las bocas, susurradas como la brisa. Y caen lentas en la piel y por los ejes. Mancha la tinta, sin remedio, la carta con las cosas que no se dijeron. Avanza irremediablemente segura hacia las confesiones y ahoga la verdad.
Y la que escribiera aquellas letras abandona una lágrima sobre el líquido derramado. Luego abre la ventana y escapa, va hacia las nubes, porque estar allí la reconforta. Un hogar ligero y volátil, temporal y embustero. Con el humo se inventa nuevos mundos, moldea días, besos y cuerpos. Luego baja y en su escritorio yace aquella carta asesinada, y llora. Se escandaliza porque dentro de ella florece un sentimiento y se sienta de nuevo, entre la amargura y la soledad a despojarse declaraciones falsas.
Es cuando los semblantes amorosos asedian su confundida cabeza, mirándola con bocas suaves, con ojos risueños, con manos amigas. Entonces en su desesperación abre sus venas y descubre dentro de ella el olor nauseabundo del engaño, todo revienta, todo explota, todo acaba. Solo restan dolor y ausencia.
9 sept 2011
Libertad
En el silencio hay palabras que solo el viento conoce.
Habrían de pasar muchos años antes de que Maira se decidiera a leer la carta de Gastón. Cuando él se la dio, le dijo claramente léela sólo cuando sientas que estas preparada, quizá cuando me ames más que nunca... o todo lo contrario. Estaban juntos... por última vez. Habían pasado meses maravillosos juntos, pero el destino quiso que esa fuera la última vez que se vieran. Ella en primera instancia no le dio mayor importancia a aquella carta. No solían llamarle la atención a ese tipo de cosas, flores, poemas, chocolates. Simplemente los recibía cortézmente y los amontonaba en algún rincón. Pero cuando Gastón desapareció, atesoró esa carta como nunca había atesorado otra cosa. Su corazón quedó detenido en aquel recuerdo, aquel beso de despedida, tan sutil, tan triste. Y siempre sonaba en su cabeza esa letanía "...cuando me ames más que nunca... o todo lo contrario".
Habrían de pasar muchos años antes de que Maira se decidiera por fin a vencer el miedo, a amarlo como nunca lo había amado, a romper el sello, a leer aquella carta.
Al leerla lloró, lloró con ojos contentos, ojos felices. Sonreía suavecito. Una que otra lágrima se escurrió por su pecho, otras cayeron al papel.
Con delicadeza infinita dobló la carta, la apretó fuertemente contra su pecho y respiró hondo. Su piel joven se hizo más radiante y sus ojos brillaron con fuerza. Recobró toda la energía que en aquellos años parecía haber perdido. Se levantó de la silla y con la carta aún en la mano decidió partir.
Horas más tarde Maira se encontraba ya lista para huir, sus pocas pertenencias las guardó en una mochila, tomó un poco de pan y lo echó en el bolsillo de su abrigo raído. Sintió que su corazón latía más fuerte. Finalmente, soltó todo lo que la amarraba a aquel lugar, abrió la puerta y vio el sol radiante que le sonreía. Fascinante , pensó, así debe de sentirse el ave lanzada al vacío, y que por fuerza debe aprender a volar. Y se marchó a la vida, pisando la arcilla del camino.
Habrían de pasar muchos años antes de que Maira se decidiera a leer la carta de Gastón. Cuando él se la dio, le dijo claramente léela sólo cuando sientas que estas preparada, quizá cuando me ames más que nunca... o todo lo contrario. Estaban juntos... por última vez. Habían pasado meses maravillosos juntos, pero el destino quiso que esa fuera la última vez que se vieran. Ella en primera instancia no le dio mayor importancia a aquella carta. No solían llamarle la atención a ese tipo de cosas, flores, poemas, chocolates. Simplemente los recibía cortézmente y los amontonaba en algún rincón. Pero cuando Gastón desapareció, atesoró esa carta como nunca había atesorado otra cosa. Su corazón quedó detenido en aquel recuerdo, aquel beso de despedida, tan sutil, tan triste. Y siempre sonaba en su cabeza esa letanía "...cuando me ames más que nunca... o todo lo contrario".
Habrían de pasar muchos años antes de que Maira se decidiera por fin a vencer el miedo, a amarlo como nunca lo había amado, a romper el sello, a leer aquella carta.
Al leerla lloró, lloró con ojos contentos, ojos felices. Sonreía suavecito. Una que otra lágrima se escurrió por su pecho, otras cayeron al papel.
Con delicadeza infinita dobló la carta, la apretó fuertemente contra su pecho y respiró hondo. Su piel joven se hizo más radiante y sus ojos brillaron con fuerza. Recobró toda la energía que en aquellos años parecía haber perdido. Se levantó de la silla y con la carta aún en la mano decidió partir.
Horas más tarde Maira se encontraba ya lista para huir, sus pocas pertenencias las guardó en una mochila, tomó un poco de pan y lo echó en el bolsillo de su abrigo raído. Sintió que su corazón latía más fuerte. Finalmente, soltó todo lo que la amarraba a aquel lugar, abrió la puerta y vio el sol radiante que le sonreía. Fascinante , pensó, así debe de sentirse el ave lanzada al vacío, y que por fuerza debe aprender a volar. Y se marchó a la vida, pisando la arcilla del camino.
22 ago 2011
El retorno...
Abrió los ojos lentamente y con dificultad. Al principio pensó que había quedado ciego, solo veía oscuridad, pero cuando sus ojos se acostumbraron a ésta, vio las estrellas. Respiraba lentamente, tomando grandes bocanadas de aire.
¿quién era? ¿dónde estaba? ¿cómo había llegado a ese lugar? preguntas que cruzaron como un rayo por su cabeza, migraron de algún lugar para quedarse allí y atormentarlo mientras aún no se atrevía a mover el cuerpo.
El viento le susurraba al bosque alguna historia a lo lejos, olía a humedad. Un sabor tibio, entre amargo y salado en su boca le hacía pensar en sangre.
Cerró los ojos nuevamente, agotado. Los cerró por última vez, para empezar de nuevo.
Abrió los ojos lentamente y con dificultad...
¿quién era? ¿dónde estaba? ¿cómo había llegado a ese lugar? preguntas que cruzaron como un rayo por su cabeza, migraron de algún lugar para quedarse allí y atormentarlo mientras aún no se atrevía a mover el cuerpo.
El viento le susurraba al bosque alguna historia a lo lejos, olía a humedad. Un sabor tibio, entre amargo y salado en su boca le hacía pensar en sangre.
Cerró los ojos nuevamente, agotado. Los cerró por última vez, para empezar de nuevo.
Abrió los ojos lentamente y con dificultad...
19 ago 2011
Para otro día el cuento
Había pensado escribir sobre Gastón hoy. Pero Gastón es un poco tímido. No encontró palabras adecuadas para su cuento, se frustró. No quizo salir asi desordenado... despelotado. Y le daba vueltas la idea de fosforos encendidos que le revoloteaban con hermosas alas anaranjadas como si fueran maripositas de lava candente, y miradas de fuego y una mujer risueña. También quería poner la palabra seducción, pero no hayó cómo encajarla consigomismo. Luego se dió cuenta de que su mirada era la que finalmente encendía todas las cosas allí, que hasta la mujer imposible se envolvía en lenguas de fuego cuando la miraba. Finalmente Gastón me pidió que no escribiera el cuento hoy. Me prometió ser un buen personaje cuando el cuento estubiese bien formado en el cerebro... que hoy había demasiado fuego. Además que Gastón a pesar de lo tímido tenía el corazón del Dragón. Pero que no escribiera su cuento hoy, que había demasiado fuego en mis propios ojos, corazón y manos. Entonces le hago caso. Para otro día el cuento de Gastón.
16 ago 2011
sueño fugaz
Se miraban directo a los ojos, se reían.
- ¿qué hacemos ahora...?
- ¡una locura!
Se tomaron de la mano y corrieron hasta que se les fué el aliento. Cayeron riendose, sin soltarse las manos. Ella gritó, él la miró, un poco extrañado, riendose. Ella lo miró, riendose también. A veces cuando la felicidad la desbordaba sentía ganas de gritar, aunque jamás lo hacía, ahora no importaba, nadie escucharía de todas formas, estaban demasiado lejos del mundo... incluso lejos de ellos mismos.
- ¿qué hacemos ahora...?
- ¡una locura!
Se tomaron de la mano y corrieron hasta que se les fué el aliento. Cayeron riendose, sin soltarse las manos. Ella gritó, él la miró, un poco extrañado, riendose. Ella lo miró, riendose también. A veces cuando la felicidad la desbordaba sentía ganas de gritar, aunque jamás lo hacía, ahora no importaba, nadie escucharía de todas formas, estaban demasiado lejos del mundo... incluso lejos de ellos mismos.
25 jul 2011
Ernesto y Ella
Un día Ernesto despertará sabiendose locamente enamorado.
Desde esa mañana, no habrá más nah que hacer, todo estará perdío.
Caminará por las calles de la gran ciudá' ahí donde él vive.
Y contará las hora' pa' verla a ella, los minuto', los segundo'.
Se sentirá atacao cuando queden 5 minutos pa' verla,
y cuando la vea su' piernas se volverán finos hilos de lana.
Su corazón de trapo arderá en pasiones que ni imagina que
existían ahí, de'cubrirá en él hormigueros y cosquillitas.
Y cuando la bese, ah... cuando la bese.
Sus manos serán ligeros exploradore' en la espalda de ella,
el ritmo constante y acelera'o de su' entraña, tambor de marcha.
Afirmate Amor, que tendras que esperar un buen tiempo pa' descansar...

de ellos... po'que ella se siente igual.
Desde esa mañana, no habrá más nah que hacer, todo estará perdío.
Caminará por las calles de la gran ciudá' ahí donde él vive.
Y contará las hora' pa' verla a ella, los minuto', los segundo'.
Se sentirá atacao cuando queden 5 minutos pa' verla,
y cuando la vea su' piernas se volverán finos hilos de lana.
Su corazón de trapo arderá en pasiones que ni imagina que
existían ahí, de'cubrirá en él hormigueros y cosquillitas.
Y cuando la bese, ah... cuando la bese.
Sus manos serán ligeros exploradore' en la espalda de ella,
el ritmo constante y acelera'o de su' entraña, tambor de marcha.
Afirmate Amor, que tendras que esperar un buen tiempo pa' descansar...
de ellos... po'que ella se siente igual.
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