Él casi siempre llega tarde. A veces 10 o 20 minutos. Una vez recuerdo haberlo esperado al rededor de una hora y media. Es como jugar a la ruleta, jamás se si voy atrasada o no. A mi me gusta llegar a la hora, por eso casi siempre tengo que esperarlo, sentada en el anden o fuera de la estación. Pero a fin de cuentas se que la culpa es mía... es que no me llevo suficientes cosas para leer.
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13 mar 2012
15 dic 2011
Escribo esto...
"Escribo esto en un papel porque ya no soy capaz de guardármelo. Me corroe el alma. Ayer en la noche..."
Encontré esta confesión desesperada, de mi misma para el futuro. Hoy con otros ojos veo esta confesión. Abrumada en ese instante, me sentía sucia. Hoy, solo sonrío. Tiempos aquellos en que lo prohibido era un juego oscuro y tenebroso. Hoy, parece más un juego excitante y seductor.
Guardaré la confesión... y el recuerdo. El inicio de una época caprichosa y enloquecida por las hormonas.
23 nov 2011
Transeúntes
Es algo sabido que el sistema en el que estamos inmersos está cada día más hostil.
Sin embargo nos pasamos transitando por la vida como quien no es capaz de dirigir ni siquiera el propio andar. La cuestión esencial es creerse el cuento, nada más.
Sin embargo nos pasamos transitando por la vida como quien no es capaz de dirigir ni siquiera el propio andar. La cuestión esencial es creerse el cuento, nada más.
15 nov 2011
Quédate esta noche...
El vestido se deslizó discreto por su suave piel, cayó al suelo deliberadamente. Y ella con su desnudez clara caminó lentamente hacia el baño, casi danzando con su cabellera larga y juguetona. El mecer de sus senos que caprichosamente se balanceaban llenos de vida y juventud me hipnotizaron.
Luego de algunos segundos, se asomó para espiarme y me miró desde lejos sin tocarme. Sus ojos térreos llenos de dulzura se hicieron miel en mi boca sedienta, y los pájaros de mi pecho volaron esparciendo jazmines por toda la habitación. Con delicadeza y picardía su sonrisa me invitaba a un juego, solo inventado para nosotros en aquella tarde de luz tan tenue, juego de complicidad y amor sin parasiempres, más bien era su cintura, la que me incitaba a llamarla a mi lado. Su cuello dócilmente se ofrecía, como se ofrece la flor al sol poderoso. Graciosa mujer, espíritu de fuego, con tus palabras enciendes el corazón peregrino y valiente, acompáñame esta noche y que tu abrazo me cobije en la oscuridad. Que tus manos gitanas me curen, me salven de esta suerte de hechizo que tu vientre me ha echo conjurar. Esclavo de tus piernas, dueño de tus sueños. Anhelo hundirme en el jardín de tus deseos más profundos, en tus ilusiones más locas, en tu boca generosa.
7 nov 2011
Juegos temporales
Lentamente mis manos acariciaban tus hombros desnudos, apenas rozando con mis dedos tu calida piel, iba rastreando en tu clavícula, en tu esternon, en tu abdomen, en tu ombligo, en tu cintura, en tus muslos... el origen de tu palpitar acelerado, la razón de tus manos tambaleantes, el motivo de tu ánimo intranquilo. Recorro en silencio con mi nariz tu brazo y en la oscuridad busco con mis labios tu boca, tu lengua.
Con calma te tomaré de las manos y te diré que llegó la hora. Extenderémos nuestras alas y entonces saltaríamos, hacia la muerte y la vida después de ésta, hacia el fuego y la sangre, hacia el vacío y el todo.
Con calma te tomaré de las manos y te diré que llegó la hora. Extenderémos nuestras alas y entonces saltaríamos, hacia la muerte y la vida después de ésta, hacia el fuego y la sangre, hacia el vacío y el todo.
esto es sobre:
al viento,
amor,
besos,
corazón,
cuentos,
divagaciones,
El,
fuego,
juego,
pensamiento,
secretos,
sensación,
volar
27 oct 2011
Los días que fueron
Ahora que duermes tan sereno, apenas si escucho tu suave y profunda respiración. Rodeándome con tu cálido abrazo, y cae tu mano distraída sobre mi vientre. Ahora que la noche ya no es tan joven y quizás queden pocas horas para que amanezca, quisiera no tener que moverme de tu lado. En silencio precioso disfruto esos últimos momentos, abrigándome de tu piel, sintiéndome tan tuya.
Y no he podido dormir esta noche, mis parpados insisten en mantenerse distanciados y mi mente vuela rápido una y otra vez a lo último que me dijiste antes de caer en la red del sopor y el sueño. Cada letra, pronunciada con el balbuceo susurrante de tu voz exhausta vuelve a mi memoria plácidamente como el mecer de un velero que navega tranquilo en el mar.
¿porqué hiciste aquella confesión? ¿porqué no me ha dejado cerrar los ojos?
Quizás porque creí que no lo dirías de nuevo. A lo mejor porque siempre que lo dices parece la primera vez. Porque sé que tus pupilas titilantes no me mienten esta vez -aunque nunca me hayan mentido en realidad-. Siento que me vuelves loca.
Lentamente me separo de tu cuerpo, sin molestarte. Aún está oscuro, pero ya no tanto. Me visto de a poco y pienso en lo bien que me sienta esa ropa. Me miro de reojo al espejo y pienso en el tiempo que ha pasado. Mucho quizá. Fuimos jóvenes una vez y nos amamos tan bien... y ahora que el tiempo había hecho surcos en nuestra piel, nos habíamos reencontrado. Nosotros, nuestra adolescencia. Los segundos en tus espacios parecían suspendidos en un transcurrir mucho más lento y placentero, antes y ahora. Te miro por última vez, con ternura, y me dispongo ya a salir. Sobre tu escritorio te dejo una nota que dice "te amo", como cuando fuimos amantes por primera vez. Y me recorre esa curiosa sensación de vértigo, de estómago ligero.
Entonces Santiago me recibe con sus luces, son su ruido de ciudad misteriosa y yo, simplemente camino... siempre pensándote.
Y no he podido dormir esta noche, mis parpados insisten en mantenerse distanciados y mi mente vuela rápido una y otra vez a lo último que me dijiste antes de caer en la red del sopor y el sueño. Cada letra, pronunciada con el balbuceo susurrante de tu voz exhausta vuelve a mi memoria plácidamente como el mecer de un velero que navega tranquilo en el mar.
¿porqué hiciste aquella confesión? ¿porqué no me ha dejado cerrar los ojos?
Quizás porque creí que no lo dirías de nuevo. A lo mejor porque siempre que lo dices parece la primera vez. Porque sé que tus pupilas titilantes no me mienten esta vez -aunque nunca me hayan mentido en realidad-. Siento que me vuelves loca.
Lentamente me separo de tu cuerpo, sin molestarte. Aún está oscuro, pero ya no tanto. Me visto de a poco y pienso en lo bien que me sienta esa ropa. Me miro de reojo al espejo y pienso en el tiempo que ha pasado. Mucho quizá. Fuimos jóvenes una vez y nos amamos tan bien... y ahora que el tiempo había hecho surcos en nuestra piel, nos habíamos reencontrado. Nosotros, nuestra adolescencia. Los segundos en tus espacios parecían suspendidos en un transcurrir mucho más lento y placentero, antes y ahora. Te miro por última vez, con ternura, y me dispongo ya a salir. Sobre tu escritorio te dejo una nota que dice "te amo", como cuando fuimos amantes por primera vez. Y me recorre esa curiosa sensación de vértigo, de estómago ligero.
Entonces Santiago me recibe con sus luces, son su ruido de ciudad misteriosa y yo, simplemente camino... siempre pensándote.
29 jun 2011
estás en Jaque
Te vi en mis sueños... te vi.
Plaza fría, hojas del otoño. Liquidámbares y Plátanos Orientales por doquier. Viento y brisa. Bufandas que flamean cual bandera.
Jugábamos ajedrés, me has dejado en Jaque con tu Alfil. Pero olvidas un detalle, sacrifico a mi reina por el rey. Buena jugada, pero inténtalo otra vez. Reina y Alfil han quedado fuera del juego, juntos. Ahora tú estas en Jaque.
Te besé en mis sueños... te besé.
Jamás terminamos el juego, porque te besé. Luego nos tomamos de la mano y nos fuimos volando de ahí. Llegamos hasta la gran torre de París. En la punta de la torre delicadamente nos dimos impulso y llegamos a la Plaza del evangelista del león.
Recorrimos canales en la góndola y recuerdo que estás en Jaque, pero ya no jugamos. Aunque sigues en Jaque.
Te perdí en mi sueños... te perdí.
Desperté en mi cama y a tientas te busqué. En mi colchón no estabas, ni entre mis brazos, ni entre mis piernas. Miré por la ventana y Selene, lejana me sonrió. Ella sabedora de mis fechorías, algunas, me dijo "da rienda suelta a lo que sientes, si no lo haces, mala suerte" y pensé que cuando salga el sol y llegue la mañana, como soy libre de hacerlo, volveré a tu lado, a tu lado con más ganas.
Plaza fría, hojas del otoño. Liquidámbares y Plátanos Orientales por doquier. Viento y brisa. Bufandas que flamean cual bandera.
Jugábamos ajedrés, me has dejado en Jaque con tu Alfil. Pero olvidas un detalle, sacrifico a mi reina por el rey. Buena jugada, pero inténtalo otra vez. Reina y Alfil han quedado fuera del juego, juntos. Ahora tú estas en Jaque.
Te besé en mis sueños... te besé.
Jamás terminamos el juego, porque te besé. Luego nos tomamos de la mano y nos fuimos volando de ahí. Llegamos hasta la gran torre de París. En la punta de la torre delicadamente nos dimos impulso y llegamos a la Plaza del evangelista del león.
Recorrimos canales en la góndola y recuerdo que estás en Jaque, pero ya no jugamos. Aunque sigues en Jaque.
Te perdí en mi sueños... te perdí.
Desperté en mi cama y a tientas te busqué. En mi colchón no estabas, ni entre mis brazos, ni entre mis piernas. Miré por la ventana y Selene, lejana me sonrió. Ella sabedora de mis fechorías, algunas, me dijo "da rienda suelta a lo que sientes, si no lo haces, mala suerte" y pensé que cuando salga el sol y llegue la mañana, como soy libre de hacerlo, volveré a tu lado, a tu lado con más ganas.

28 jun 2011
El juego del niño
Desde hacia muchos años que ya todo era un caos. Ya nadie recordaba en qué momento todo había dejado de funcionar. La guerra había consumido sus vidas, sus recuerdos y sus memorias, todo al tiempo en que toda la estructura se vino abajo y ya no quedó nada. Ya no habían estados, gobiernos, fronteras. Todo eran foragídos, enemigos, vagabundos.
No había nada que echarle al sartén, ni camas donde dormir, ni techos bajo los cuales resguardarse. Ya no habían forestas a las cuales huir, todo eran ruinas de un mundo que había dejado tras de si mucho más que sueños rotos. Hombres destruidos, mujeres de miradas perdidas, cadáveres por doquier. Sangre coagulada en todos los rincones, cuerpos mutilados mezclados con escombros y polvo. La esperanza era una palabra muerta. El amor simplemente se había esfumado de los corazones. Los crímenes eran pan de cada día, cada individuo luchaba por su propia subsistencia. Pero pocos luchaban ya, puesto que la vida entera era una espantosa condena y quizá la muerte era el más preciado descanso, esa era toda la esperanza.
Abominables hombres, si es que pudiésemos llamarles hombres, que vivían bien, solo pensaban en progreso. Pocos viajes hacían a la tierra, en general para conseguir esclavos y algunos elementos que allá afuera no existían. Todo para mantener en pie su sociedad perfecta al estilo mundo feliz.
Entre todo este escenario desolador, tras el telón, un niño jugaba con pompas de jabón. Jugaba a hacer pompas y a reventarlas, mientras cantaba una canción. Iba casi desnudo, estaba desnutrido y muy débil, pero sonreía. No había una madre que lo cuidara, ni un padre que lo acompañara. Estaba solo, jugando con pompas de jabón.
No había nada que echarle al sartén, ni camas donde dormir, ni techos bajo los cuales resguardarse. Ya no habían forestas a las cuales huir, todo eran ruinas de un mundo que había dejado tras de si mucho más que sueños rotos. Hombres destruidos, mujeres de miradas perdidas, cadáveres por doquier. Sangre coagulada en todos los rincones, cuerpos mutilados mezclados con escombros y polvo. La esperanza era una palabra muerta. El amor simplemente se había esfumado de los corazones. Los crímenes eran pan de cada día, cada individuo luchaba por su propia subsistencia. Pero pocos luchaban ya, puesto que la vida entera era una espantosa condena y quizá la muerte era el más preciado descanso, esa era toda la esperanza.
Abominables hombres, si es que pudiésemos llamarles hombres, que vivían bien, solo pensaban en progreso. Pocos viajes hacían a la tierra, en general para conseguir esclavos y algunos elementos que allá afuera no existían. Todo para mantener en pie su sociedad perfecta al estilo mundo feliz.
Entre todo este escenario desolador, tras el telón, un niño jugaba con pompas de jabón. Jugaba a hacer pompas y a reventarlas, mientras cantaba una canción. Iba casi desnudo, estaba desnutrido y muy débil, pero sonreía. No había una madre que lo cuidara, ni un padre que lo acompañara. Estaba solo, jugando con pompas de jabón.
| Gonzalo Ruiz. Como pompas de jabón. Óleo sobre lienzo 16" x 20" |
25 jun 2011
pensamientos al aire - versión "corriente de la conciencia"
me pierdo y no entiendo,
alocada y caprichosa bomba de sangre
que habita aquí en mi centro.
Rozar tus labios y sin quererlo por un segundo sentir miedo.
caer profundo sentir que adentro se quiebran los huesos.
Sentarnos de frente, mirarte a los ojos, nadar en tu mente...
tomarte las manos, sentirte frío, abrazarte fuerte
No quiero irme, pero debo hacerlo. Dejo un beso en tu mejilla
como una promesa de que volveré. Otra noche quizá, otro fuego tal vez.
Pájaros de la noche, que vienen a cantarme serenatas
vuelven entre las cuerdas y la figura desteñida del recuerdo.
Tu olor parece tener el dulce temple de lo prohibido. ¿porqué? Porque quizá sienta algo de vértigo, de caer. Estoy por resbalar de la cuerda floja que separa tu abismo de su abismo.
¿A qué brazos caer?
Ahora descanso en mi cuna de luna menguante.
Habitante de Selene, residente esporádica de Venus.
Todos ustedes son de Marte.
21 jun 2011
Un desperdicio de tiempo
si, tal y como dice el título, un desperdicio de tiempo, pero es simpático y aprendí a usar el programa. Juro que ahora me pongo a estudiar...
18 jun 2011
malditas margaritas
Y ahora resulta que estoy jugando a dehojar margaritas.
Voy a veces perdida por la vida, sin rumbo.
Recuerdo entonces... y ya no quiero recordar.
Me confundo a ratos, como que no se que pensar.
¿si? ¿no? ¿quizá? . La posibilidad de caer en sus brazos,
abandonarme su cuerpo, contagiarme de su calidez.
Tentación. El sol viene a colarse por la ventana.
Miro mi reflejo y siento que no me veo,
como si mi existencia fuere eterea.
Porque a veces soy humito que sube y se pierde.
Se disuelve, para siempre. Como el azucar en el café.
Y mis sienes están exhaustas. Mi craneo produce eco.
Por dentro. Se difuminan sus colores dentro del marco.
Pero su silueta como mi sombra me sigue, me persigue.
Igual que la sentencia del beso que nunca nos dimos.
Pero el tiempo pasó muy rápido, quizá muy lento.
Víctima del juego, jugadora compulsiva, enfermiza.
Ahora miro el horizonte sin pensar.
Porque mis alas rotas, mis pies destruidos,
mi abrigo rahído. Me piden a gritos que deje de avanzar.
Pero él, músculo palpitante y caprichoso.
Testarudo e insufrible corazón, me incita a dar
nuevamente un paso, otro y otro más.
6 jun 2011
Ajedrez
Ya he jugado un par de veces el juego. Asumo... no me aburre para nada, es más, lo hayo entretenido. Una curiosa manera de tener una razón por la cual levantarse cada día, una interesante manera de extrañar, una divertida forma de querer.
Pero esta vez el juego es distinto, distinto para mi. Distinto por la sola y única razón de que yo ahora juego con las piezas negras. Siempre había jugado de blanco, siempre dando yo la partida.
Esta vez me he sentado del otro lado y solo espero su primer movimiento. A ver si por una vez al menos puedo darme el lujo de solo responder y no yo tomar la iniciativa de mover. Una vez que muevas la primera pieza (¿peón o caballo?) comenzará la batalla, que finalmente siempre termina con a lo menos un corazón expuesto, brasas que no quieren apagarse y las ganas de un abrazo.
Unas tantas veces he jugado. Pero ahora no quiero jugar tan enserio, "ne troppo ne poco sul serio". Quiero jugar al instinto, quiero jugarme al destino. ¿Quién quedará en Jaque mate? En el fondo quiero jugar pa' quitarme esta soledad de encima, que me tiene abrumada. Y que él juegue conmigo pa' no estar solo... y que me cante así...
Pero esta vez el juego es distinto, distinto para mi. Distinto por la sola y única razón de que yo ahora juego con las piezas negras. Siempre había jugado de blanco, siempre dando yo la partida.
Esta vez no.
Esta vez me he sentado del otro lado y solo espero su primer movimiento. A ver si por una vez al menos puedo darme el lujo de solo responder y no yo tomar la iniciativa de mover. Una vez que muevas la primera pieza (¿peón o caballo?) comenzará la batalla, que finalmente siempre termina con a lo menos un corazón expuesto, brasas que no quieren apagarse y las ganas de un abrazo.
Unas tantas veces he jugado. Pero ahora no quiero jugar tan enserio, "ne troppo ne poco sul serio". Quiero jugar al instinto, quiero jugarme al destino. ¿Quién quedará en Jaque mate? En el fondo quiero jugar pa' quitarme esta soledad de encima, que me tiene abrumada. Y que él juegue conmigo pa' no estar solo... y que me cante así...
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