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2 may 2014

Sopaipillas sin zapallo

Ayer andábamos con unas ganas locas de comer sopaipillas, así que fuimos a la cocina con mi mama con la idea de prepararnos unas ricas sopaipillas... y faltaba zapallo. Siempre falta el zapallo. Pero el antojo fue mas grande que el zapallo, y preparamos sin zapallo. 
La receta es bien simple y yo lo conozco como churrasco Chilote, en la práctica es pan frito (las sopaipillas normales no son muy distintas, la diferencia es que tienen... adivinen qué ¡si, ZAPALLO!) Entonces:

Ingredientes:
2 tazas de harina sin polvos de hornear
1 taza de agua tibia (le hechas un poco más si falta)
1 cucharadita de levadura 
1 cucharada de manteca o mantequilla
1 cucharadita de sal (puede ser más, yo le echo siempre poco)
aceite para freir

Preparación:
Saca la mantequilla del refrigerador para que esté a temperatura ambiente y en un vasito con un poquito de agua tibia echa la levadura con una pizca de azúcar y déjala reposar unos minutos. En el mesón de la cocina forma un volcán con la harina, hecha la sal al centro junto con la levadura y agrega de a poco el agua tibia. Agrega la mantequilla y amasa hasta obtener una masa homogénea, lisa y resistente (como la del pan). Una vez que sientes que la masa está bien, deja reposar por unos 20 minutos en un lugar tibio tapada con un paño -limpio- (la idea de este paso es que las levaduras trabajen y para eso necesitan temperaturas adecuadas... 25 -30 ideal... sobre 20 esta bien). 
Una vez que pasó el tiempo, usleréa la masa*, que quede del ancho que te gustan las sopaipillas y con un vaso marca las formas redondas. Si tienes un molde redondo, mejor aún, pínchalas con un tenedor un par de veces, calienta el aceite y ¡a freír!
*Si te da lata uslerear puedes formas bolitas y aplastarlas, quedan un poco más "rusticas"

Para mi siguen siendo mejor las sopaipillas con zapallo, me gustan con mermelada, con pebre y con dulce de membrillo. ¡Ideales para los días de lluvia! 

Y bueno, ese es mi aporte de hoy. ¡Saludos!


26 abr 2014

Semana santa en el Parque Andino Juncal

Para semana santa fuimos con mi familia a conocer el Parque Andino Juncal, un Parque privado que queda en la cordillera aproximadamente a 3 horas de Santiago. Siempre me ha gustado la montaña y el frío, así que partí con bastante emoción y ansiedad (dejando en Santiago todas las responsabilidades... tenía que hacer un trabajo en grupo para la U y los dejé botados prácticamente... Uups). 
En general el camino es bueno, pero no hay que toparse con los camiones, al final uno entra a la carretera de los libertadores (si, esa que va a Mendoza) y en la curva 0 te desvías (el peaje no es necesario pagarlo, uno dice que va al Parque Andino Juncal).
Llegamos hacia la tarde del viernes, el paisaje es sobrecogedor.  Hay poca vegetación, las montañas imponentes se levantan a un lado y al otro del valle y un pequeño estero corre a varios metros por debajo de donde uno acampa. El camping tiene una "zona común" que hace años fue una yesera, hoy en día los hornos se usan para dormir. 
Fuera de unos dolores de cabeza de mis viejos, no hubo problemas con la altura. La noche es fría y algo ventosa, nos nevó un poquito. 




El sábado nos levantamos temprano para ir hacia el ventisquero Juncal, tomamos un buen desayuno, preparamos las mochilas con harta agua y partimos. En el camino se pasa por lugares hermosos, hay un tramo largo en que uno camina al lado de una vega,el amarillo fuerte mezclado con el verde y arriba el cielo absolutamente despejado eran un verdadero espectáculo. Hay que caminar tranquilos, si apurarse, se nota un poco la falta de oxígeno, se acelera el corazón y hace falta el aire antes de lo esperado. 




Se cruzan varias quebraditas hechas por esteros pequeños (en otoño ya sin agua) hasta llegar a "los monos de agua" un estero que trae agua todo el año y que hay que cruzar, el agua es heladísima y hay que hacerse la idea de que uno entra hasta las rodillas, pero créanme, vale la pena el sufrimiento. Desde los monos de agua falta aproximadamente 1 hora de caminata para llegar al ventisquero, uno va bordeando una montaña que está a la izquierda y de repente aparece el ventisquero Juncal, imponente y grande que se eleva hacia atrás. Allí paramos a almorzar. Yo y el Renzo después de comer seguimos subiendo bastante hasta poder tener una vista panorámica del ventisquero, aunque eso significó que sin quererlo caminamos sobre el ventisquero mismo. Sacamos unas fotos y bajamos rápido para salir del ventisquero 


(la verdad estar arriba de un ventisquero es más peligroso de lo que parece, la gran masa de hielo a veces forma túneles subterráneos que pueden colapsar ya sea porque uno anda caminando por ahí o porque si).

 De vuelta el paisaje de la vega realmente es como para grabarlo en la mente. En la noche nos quedamos al rededor del fuego de la zona común y conocimos y conversamos con gente que venía a este lugar desde hace muchísimos años, son guarda-parques y amantes del lugar, gente muy valiosa e interesante que nos contaron varias historias del parque y sus dueños, fue una noche grata -y como hizo menos frío dormí mejor jajaja-.

Como experiencia fue muy buena, superó mis expectativas. Es un parque hermoso, el paisaje es espectacular y la gente es de gran corazón. Quedamos todos con ganas de volver, si bien faltan cosas (como un water para la gente que no puede usar el sistema que hay allá y algún sistema de buena delimitación del sendero) son realmente detalles al lado de lo que ofrece este maravilloso lugar. 100% recomendado para gente que guste del trekking y no sea muy quisquillosa con los camping. 



Informaciones: 
http://parqueandinojuncal.cl

17 oct 2011

El frío de ser olvidada...

Se acercaba despacito, para no despertarlo. Aunque a causa de su consistencia habría sido imposible que lo despertara. Se detuvo a escasos centímetros de él y le oyó respirar plácidamente, dormía dulcemente sin advertirla. Ella sonrió un poquito y con su translúcida mano hizo además de tocarlo, pero se paró en seco. Entonces con nostalgia retiró su mano y se dedicó a observarlo simplemente. Sabía que el aire de la habitación estaba volviéndose frío. Entonces salió caminando por la muralla hacia el patio. 


Cuando aún estaba viva, jamás imaginó  lo importante que eran el calor y la tibieza de un abrazo. Se sentía tan sola. Todos los que eran como ella apenas si sonreían, vagaban nostálgicos visitando a quienes en vida habían amado. Y aunque ella hacía lo mismo, solo deseaba algo de calor, porque ni el sol, ni las estufas, ni el fuego eran algo así como suficientes. Anhelaba recostarse dentro de la cama de él, al que casi todas las noches visitaba, recordando aquellas noches cálidas en que solamente había sido feliz. Pero sabía que ahora allí no había un refugio, solo más de aquel frío penetrante. Lo sabía porque una vez lo había intentado y él se despertó entumido, se levantó a buscar una frazada y volvió a dormir, intranquilo. 


Ya nada podría devolverle el calor de la vida, ese limbo infinito, la estaba consumiendo,la estaba volviendo loca, la estaba matando, otra vez. 


2 ago 2011

conmigo

Entre el café, el invierno, los besos y las palabras. ¿contigo? a ti te tomo la mano y me voy hasta el fin del mundo si quieres llevarme. Sonries... ¿porqué?. El frío, el parque. Tú, sobre todo tú. 
Mes de los gatos, comienzas. Ahora todo comienza en los frios, se acerca la primavera. Volantines, flores. Te amo y todo es tan extraño...
Pero ¿sabes?... ya no temo, no te mo, te a mo. Salúd por eso. 

Ahora ¿bailemos? 

24 jul 2011

"Anda, deja que te acompañe que no es momento pa' andar sola"

Amalia se despertó despacito en aquella fría mañana. Nevaba y hacía frio en los huesos, dentro de la cama, bajo las mantas... definitivamente sentía que no había mejor lugar que ese. Cerró los ojos un ratito, sin dormirse denuevo. Pa' descansar, pa' animarse a enfrentar la vida otra vez. La pieza estaba casi oscura, solo se filtraba una débil luz por entre las cortinas de la ventana. El silencio se presentaba imperturbable. Cuando reunió la voluntad suficiente, se despegó rápido de las sábanas y fué directo a alimentar el fuego.
"Buena día Kalen" susurró, el fuego bostezó y paulatinamente fué consumiendo la leña, llenando de un cálido aroma la casa. Amalia acercó la cafetera al fuego, tomó una taza y se sentó a esperar, mirando distraida por el vidrio levemente empañado.
En realidad su mente estaba mucho más lejos, miraba en lo profundo de su alma el recuerdo de un muchacho, se ahogaba en su mirada. Se decía a si misma que era imposible imaginar cuánto lo extrañaba, y ella no acostumbraba a extrañar.
- "Amalia, tu café..."
- "Oh!, gracias Kalen... casi lo olvido"
- "¿Qué sucede Mali? te veo algo... distraida, ¿no será que aún piensas en...? "
- " No Kalen, no es él... definitivamente no es él."
Amalia miró sonriente al fuego, Kalen chisporroteó unos instantes
- "¿Entonces...?"
Amalia guardó silencio durante algunos segundos, sonriendo. Trataba de ordenar las ideas, pero estas parecían aún demasiado inquietas. Tomó un sorbo de café, dejo la taza en el mesón, se agarró la cabeza y la abrió con delicadeza. Agradeció su pelo corto en aquel instante, porque los pensamientos salieron a presión, y fueron a parar a todas partes. Cerró su cabeza y se sentó a observar.
- "¿Qué opinas Kalen?"
- "Pues bien, definitivamente no es él... pero, es otro. ¿Porqué piensas tanto en él? ¿te preocupa?"
Ah, eso es algo que el fuego jamás podría comprender. Amalia miró a Kalen con compasión y rió.
- "¡Pero de qué te ries niña! si la pregunta va enserio"
Los pensamientos revloteaban con un débil brillo azul, mostraban a ratos miradas, labios, momentos, siempre del mismo.
Amalia terminó su café, llamó a sus pensamientos con un suave silvido y todos sin excepción fueron a las palmas de sus manos. Ella los tragó nuevamente. Caminó descalza hasta el armario viejo, sacó algo de ropa para ponerse y un abrigo rahído.
- "Deberías tener algo de ropa decente Mali"
- "Cálla Kalen"
Se colgó unos cuantos amuletos que hayó por ahí e hizo ademán de salir.
- "Amalia, debes de estar loca, hace demasiado frío allí afuera, vas descalza, te congelarás"
Amalia miró por la ventana, nevaba aún.
- "Tienes razón, cuando pare un poco saldré... y me pondré zapatos, gracias Kalen... no se qué haría sin tí"
- "Probablemente morirías de frio"
Refunfuño Kalen, y volvió a su labor.
Amalia se sentó en una silla y miró al infinito. De pronto notó como una silueta se recortaba entre el blanco y el frío. El viento hacia flamear la capa y la bufanda de aquella misteriosa figura. Su vientre se hizo fluorescente en cuestión de segundos y sus ideas se inquietaron aún más. No sabía realmente si era él, pero lo presentía. Se quedó allí, a la espera de aquél que caminaba a duras penas entre el viento y los copos de nieve. Subió sus pies a la silla y se besó las rodillas. Despacito, dibujó un corazón empañado en el vidrio. El corazón latió deprisa.
Era él.

"Cuerpecito mio, en tanto lío que te he metido. Ahora viene él a curar con sus besos lo que me han hecho otros. Me tomará de la mano y me hará sentir feliz, aunque sea por un tiempo. El suficiente pa' pasar el invierno y pa' capear el frio...el café..."

Tocaron la puerta 3 veces, ella puso la cafetera cerca del fuego. Kalen la miró con recelo. Fué a la puerta y abrió. La fugura entró sin pedir permiso y cerró la puerta, lentamente fué descubriendo su cara, se bajó el gorro, se quitó la bufanda. A Amalia casi se le quebraron las piernas de la emoción, saltó a sus brazos y lo besó.


15 jul 2011

Ejército de luciernagas

Dejé un par de besos revoloteando en tus labios... olvidé un pedacito de mi piel entre tus dedos. Quizá un par de sueños que a propósito deposité en tu almohada.

Y ahora tomo un café, pensando en que llueve. Llueve allí afuera y el agua que cae me habla de tantas historias. Y me habla de mí... y de ti. Luego canta... tu canción.

Y ahora florece la ternura en todo su esplendor, amanece. Recuerdo tu voz, como el sol. Que tras las nubes no lo puedo ver, pero ahí está, lo sé.


Y ahora que pronto partiré, los pajarillos me recitan un color. Y yo te dejo mi sangre para que cuando vuele, lejos de aquí... sepas que volveré siempre a ti.

Las cuerdas que me atrapan entre trastes y clavijas, se me enredan con las tripas y las alas de mi memoria y un ejército de luciérnagas que invade mi vientre, desde ayer.


13 jul 2011

El paseo

- ¿Te sorprendí? - le dijo ella entre risas, un poco jugueteando, sacó sus manos de los ojos de él y lo miró de frente. Él sonreía, ligero. La miró con cariño y besó su mejilla - si, me sorprendiste, me asustaste, ¡no tenía idea de quien fuera! - dijo con tono sumamente irónico y coqueto. Rieron. Habían quedado de reunirse en el prólogo del libro.
Caminaron largo rato por el paisaje, hablando sobre cosas que no viene al caso mencionar. Pero estaban ahí, entre los grandes Plátanos orientales, todos amarillos hechos de acuarela y casi sin hojas, en esa tarde fresca y radiante de un julio casi invernal, las hojitas ocres y bermellón eran pinceladas del óleo de algún pintor.

Reían a cada instante entre el óleo, la tinta, la tela y el papel. Se reían de su autor. ¿qué saben de lo que sucede en los libros cuando nadie los lee?
Él cortó una flor de alambre para ella, el destino del libro decía que ellos no se conocerían, estaba escrito que ellos jamás se mirarían. Aún así, mientras nadie sabía, ellos se querían. Y ella lo besó lentamente, mientras la tinta se corría, mientras el óleo se resquebrajaba, mientras pasaban los años y el libro jamás se leía... porque ellos habían inventado su propia historia, y ahora tenían la esperanza de que un día, el tiempo borraría las palabras escritas.

10 jul 2011

non riesco a smettere di pensarti...

Nunca creí que volvería a sentir que subir escaleras fuera tan suave como lo fué aquel día. En esos lugares concurridos por lo general uno esquiva gente, yo solo esquivaba pensamientos. Nada de ellos por hoy, me decía, engañandome (claramente) de forma bestial. Simplemente disfrutar de las escaleras y la brisa fría que me esperaba en la cima, procuraba que fuera cierto, pero en ralidad disfrutaba de la sensasción que nacía por ahí entre mi vientre y el esternón. Llegando al escalon final, me detube un segundo a inspirar y llenarme de ese aire corropidamente denso de Santiago, las bocinas, las luces, los murmullos, las micros... no lo voy a negar, ese vértigo me inundó completamente al abrir nuevamente los ojos y descubrir que le hayaba ahí, viva y que era todo real. 
Me puse el gorro, metí mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, hacía frío, mi aliento se escapaba como una animita perdida que se fundía en las luces pálidas del oscuro Santiago. Si aún fumara habría sacado un cigarro. La sensación de liviandad me hacía simplemente levitar sobre la acera, era inevitable que pasaría. Sentía que luciernagas me perseguirían durante todo el camino, pero me había decidido a no espantarlas, asi que caminé a trancos cortos, muy lento. No quería llegar a ninguna parte, aun cuando en realidad si debía hacerlo. Seguida de un verdadero carnaval de puntitos luminosos que me revoloteaban entre las tripas y los ojos. Me prometí que llegaría a dondesea que debía llegar, haciendo como si nada sucediera, pero una mueca en mi cara, algo así como una sonrisa era (obviamente) imborrable.
En mi cabeza solo había lugar para pensar en lo que acababa de suceder. En lo que había estado pasando hace semanas, en lo que se venía gestando hace meses. No había cabida para ninguna idea más que la sensación de unos labios cálidos y una mirada serena, que cada vez se acercaba mas desde el cielo hasta mi, que finalmente llegó tan cerca que no pude mirar. Y mi craneo se me enfrentaba a esa noche de solo pensar y pensar. Y recordar... 
Bocas anhelantes de un beso pendiente, corazones asustados, frenéticos e intranquilos...

La perdición de un beso, 
la condena de una canción...



29 jun 2011

estás en Jaque

Te vi en mis sueños... te vi. 
Plaza fría, hojas del otoño. Liquidámbares y Plátanos Orientales por doquier. Viento y brisa. Bufandas que flamean cual bandera.
Jugábamos ajedrés, me has dejado en Jaque con tu Alfil. Pero olvidas un detalle, sacrifico a mi reina por el rey. Buena jugada, pero inténtalo otra vez. Reina y Alfil han quedado fuera del juego, juntos. Ahora tú estas en Jaque.
Te besé en mis sueños... te besé.
Jamás terminamos el juego, porque te besé. Luego nos tomamos de la mano y nos fuimos volando de ahí. Llegamos hasta la gran torre de París. En la punta de la torre delicadamente nos dimos impulso y llegamos a la Plaza del evangelista del león. 
Recorrimos canales en la góndola y recuerdo que estás en Jaque, pero ya no jugamos. Aunque sigues en Jaque.
Te perdí en mi sueños... te perdí.
Desperté en mi cama y a tientas te busqué. En mi colchón no estabas, ni entre mis brazos, ni entre mis piernas. Miré por la ventana y Selene, lejana me sonrió. Ella sabedora de mis fechorías, algunas, me dijo "da rienda suelta a lo que sientes, si no lo haces, mala suerte" y pensé que cuando salga el sol y llegue la mañana, como soy libre de hacerlo, volveré a tu lado, a tu lado con más ganas. 




22 jun 2011

De otros lugares...

Eran pasado las diez. Hacía un frío espeluznante aquel día, pero él no se inmutaba, parecía entretenido y demasiado ensimismado como para darse cuenta de aquella sutilidad. Piazza Navona lucía triste aquel día, los turistas ya se retiraban y había poca gente transitando, en su mayoría vendedores ambulantes que ya partían rumbo a casa. De pronto divisó su figura a lo lejos, demasiado delicada, su mirada dulce de cordero nuevo y su andar gracioso, casi levitando. Llevaba un paraguas en la mano y sus pasos eran firmes y seguros. Sabía él más que nadie, que toda esa delicadeza eran pura impresión, aquella mujer era de temer. Mucho había logrado ya con conseguir aquella cita. De pronto estuvo nervioso, no quería echarlo todo a perder, era verdad, tenía miedo. Pocas veces sintió eso con una mujer. Solía tener muchas y pasar de una a otra como quien cambia de chaqueta, pero ella era distinta, tenía ese "no-se-que" de las cosas difíciles y prohibidas. 
Se saludaron, hablaron banalidades unos minutos, hasta que comenzaron a avanzar a paso rápido para encontrar un café, cada uno apretó el abrigo contra su pecho, caminaban uno al lado del otro. Sentía como su corazón chisporroteaba alegría ¿qué importaba el frío?, solo una excusa para tomarse del brazo de él. Paraguas en mano había partido, demorándose a propósito, ansiosa por parecer natural, deseosa de hacerle creer que apenas si se interesaba por estar ahí. No sabía por que, pero tenía miedo de que los otros se enteraran de lo que ella sentía, porque la hacía sentir frágil, expuesta, por eso se reservaba todo. 
Entraron a un bar, puesto que a esa hora ya no habían cafés abiertos. Conversaron largo rato, hasta que dieron las 11:30. Ella debía irse, él le ofreció acompañarla hasta su casa, pero ella solo accedió a que la acompañara a Lungotevere tor di nona, para tomar un taxi. Llovía, así que se fueron ambos bajo el paraguas de ella. 
El taxi no demoró en pasar, fue una despedida cálida, pero de esas que dejan con gusto a poco. Se abrazaron fuertemente y ella se separó rápidamente para correr al taxi que en ese momento abría las puertas. Él se quedó allí, mirando cómo se alejaba el taxi, saludando con la mano, solo. Comenzó a caminar en dirección opuesta a la que se alejó el taxi, pronto se encontró con el ponte Sant'angelo. Aquellos ángeles apocalípticos le hacían sentir irremediablemente perdido, condenado. Cruzó el puente lleno de ángeles mal iluminados, solo por sentir aquella escalofriante sensación de incertidumbre infinita que lo asediaba, acompañada de aquellos demonios alados, disfrazados de bien, pero no sentía miedo. Sintiose sentenciado por aquellos jueces ciegos del destino, si. Él, estaba enamorado, otra vez. 


Detalle ponte Sant'Angelo, Roma, noviembre 2007

20 jun 2011

Winter is coming

Post it de Lunes por la tarde: "mamá, me fui a chapotear en los charcos de agua que dejó la lluvia, me demoro quince años, cuando vuelva prepararé sopaipillas para las dos. Te quiero"


Y llega el Invierno. Me despido calurosamente de mi estación favorita, el maldito Otoño, que me hace tan feliz. Ahora viene la estación de las sopaipillas, de los días de lluvias torrentosas, mañanas gélidas y noches bajo siete frazadas y tres plumones. Tardes de compañía canina y gatuna para capear el frío, chalecos de lana, bufandas y gorros. Botas, bototos y guantes. Un aliento que escapa como fantasmita, un sol que no calienta, pero sonríe lejano, como una promesa de primavera. Saludo cordialmente a la estación blanca, bienvenida sea.