A veces se me va la onda, y como que no me acuerdo de lo que estaba haciendo. Normalmente no es grave, porque no hago cosas muy importantes, entonces emprendo otra actividad hasta que me acuerdo lo que dejé a medias... quizá una conversación, un orden de algún cajón, algo que estaba leyendo, algo que estaba mirando...
Lo grave viene cuando se me va la onda en general, y no me acuerdo el porqué hago ciertas cosas... como estar estudiando en la universidad o seguir en este sistema que tanto detesto. Entonces me ataca una especie de depresión mezclada con un montón de sueños inconclusos que murieron al momento en que tomé la decisión de ser tan solo un peón más... y me vienen unas ganas locas de salir corriendo al mar y gritar que ya nada tiene sentido.
En realidad nunca lo tuvo. Nunca tuvo sentido la decisión de seguir siendo parte de una maquinaria tétrica y depravada. Y uno que iluso se cree lo de la vocación y lo de surgir. Con familia feliz, casa con patio, auto nuevo y perro bonito. Al final me doy cuenta de que estoy aquí porque me dejé estar, porque me lavaron la cabeza y me llamaron "madura". Porque se me fue lo de niña, eso de la creatividad y los colores. Todas esas cosas bonitas que le daban sentido a los días como hoy. Me atacó el mundo adulto como una enfermedad silenciosa. Como un alzheimer de la infancia.
¿y en qué momento sucedió? entre ayer... hace unos años. Me fui perdiendo. Dejé ir las ilusiones como quien deja ir la arena que atrapa con sus dedos. Estoy segura de que no me tocaba esto y sin embargo aquí estoy, encausada como los caballos chaperones a seguir un camino que otros pensaron para mi. Con pocas posibilidades de revolución. A veces me entran ganas de llorar, porque tengo miedo de crecer, porque siento que voy a perder la poca libertad que me queda, esa libertad del alma que nos hace ser tan niños a veces, tan inmaduros, inconsecuentes, juguetones y risueños.
Eso me pasa cuando se me va la onda en general... me dan ganas de tener otra oportunidad para hacer las cosas bien mal. Para hacer lo "políticamente incorrecto" y seguir un camino que no estaba pensado para mi, pero que si era MI camino...
Al final... esas ganas de no hacer nada... y hacerlo todo por volver a creer, soñar e imaginar...
31 ago 2012
24 jul 2012
Para no olvidar...
Hace frío, asi que acércate más. Abrázame despacio y déjame hundirme en tu pecho. Posar mi nariz helada en tu piel y rozar con mis dedos tu espalda tibia. Hoy quiero que me acaricies, que recorras mi silueta con tu mano, casi sin tocarme... como si te arrepintieras de hacerlo, como si mi figura en tu cama fuera solo humo a punto es esfumarse, como si fuera tan solo un recuerdo. Que me ames... y solo eso.
Que recuerdes mi cadera redondeada y blanquecina, iluminada suavemente por la luz cálida de la chimenea. Que recuerdes mi pelo enredando tus pensamientos. Déjame dormir así... y grábame en tu memoria.
Que recuerdes mi cadera redondeada y blanquecina, iluminada suavemente por la luz cálida de la chimenea. Que recuerdes mi pelo enredando tus pensamientos. Déjame dormir así... y grábame en tu memoria.
Sé que algún día en tu vejez, me recordarás.
18 jun 2012
La importancia de los besos
De las cosas que me importan, los besos... sus besos, son de las cosas más preciadas que tengo. Los que me ha dado y los que por poco no lo fueron. No sabría explicar que tienen ni que los hace tan especiales, ni porqué simplemente me parecen distintos, y los mejores del mundo. Pero hay algo que se enciende en mi pecho y se reafirma cada vez que sus labios llegan suavemente a amarme. Los que son de despedida, con un dejo de "quedateunratomás" y "noteolvidesdemi", que terminan siempre y sin excepción con mi vista perdida en su espalda, mirando como se aleja con pasos decididos hacia algún misterioso lugar de mi mente, esperando con ilusión que de vuelta la vista para regalarme una última sonrisa que me de fuerzas para volver a la rutina. Pero no... él nunca mira atrás. Esos, esos son como una especie de promesa... una que me hago a mi misma, de buscarlo nuevamente, de amarlo con más ímpetu... para ver si me regala esa sonrisa que me debe, de cada vez que se aleja tras el ruido chirriante de los andenes.
5 jun 2012
Por la mierda
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12 may 2012
De vuelta a casa
Subes al metro y vas cansado. No puedes sentarte porque los asientos van ocupados. Te pesan las piernas. Vas pensando en lo que tienes que hacer cuando llegues a tu casa, aunque queden aun muchas estaciones para la estación terminal. Vas repasando todas esas tareas pendientes, y piensas en tu casa, en tu familia. En que están todos cansados, irritables quizá. Hará frío en la casa, dejé la cama deshecha, queda poco café.
Sin embargo llevas en la cara una estúpida e imborrable sonrisa. Sabes que eres adicto a ella, vas contento. Y su recuerdo asedia tu concentración a ratos... y ríes, suavecito. Aprietas los puños, tus ojos van a media asta, te pesan. El metro para, estación tras estación, pero parece interminable, un vaivén de nunca acabar. Ella de nuevo, su olor, su calidez... piensas en sus ojos, en su sonrisa, en su abrazo... aah si, en sus besos. Cierras los ojos intentando calmar ese ardor y las ideas se esfuman, quizá te quedes dormido, quizá solo pienses en lo efímero del ahora. Pero ese escalofrío que ella te dejó en el cuello no te abandona. Y sonríes.
Sin embargo llevas en la cara una estúpida e imborrable sonrisa. Sabes que eres adicto a ella, vas contento. Y su recuerdo asedia tu concentración a ratos... y ríes, suavecito. Aprietas los puños, tus ojos van a media asta, te pesan. El metro para, estación tras estación, pero parece interminable, un vaivén de nunca acabar. Ella de nuevo, su olor, su calidez... piensas en sus ojos, en su sonrisa, en su abrazo... aah si, en sus besos. Cierras los ojos intentando calmar ese ardor y las ideas se esfuman, quizá te quedes dormido, quizá solo pienses en lo efímero del ahora. Pero ese escalofrío que ella te dejó en el cuello no te abandona. Y sonríes.
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