3 sept 2012

Tuve un sueño...

Y estabas tú. Reías tranquilo, me mirabas. Yo a medio vestir miraba el reloj de la casa blanca. Te revolcabas entre las sábanas moradas, rehusándote a salir de ahí. Por la ventana entraban las nubes y el calor de un sol invernal. 
Veía tu espalda desnuda, con tu pelo que enredaba cada uno de mis pensamientos a ti. Escapaban de tu pecho mariposas azules, que con vuelos suaves salían por la puerta hacia el mar. Me quedé unos instantes mirando como se perdían en el horizonte, junto a un pequeño barco de papel. 
En el curioso camino que toman los sueños, te volviste hacia mi, y así tal cual como estabas me tomaste de una mano y salimos corriendo del pequeño refugio. 
Me agarré fuertemente de tu cuello y comenzaste a volar. Batiendo esas grandes alas un poco turquesa un poco cobalto. Me llevaste a lo más alto. Tu piel tibia y escamosa resbalaba entre mis piernas, abrazada a tu cuello sin miedo de caer, me llevabas a lo más alto...

31 ago 2012

Lo de volverse adulto y esas cosas...

A veces se me va la onda, y como que no me acuerdo de lo que estaba haciendo. Normalmente no es grave, porque no hago cosas muy importantes, entonces emprendo otra actividad hasta que me acuerdo lo que dejé a medias... quizá una conversación, un orden de algún cajón, algo que estaba leyendo, algo que estaba mirando... 

Lo grave viene cuando se me va la onda en general, y no me acuerdo el porqué hago ciertas cosas... como estar estudiando en la universidad o seguir en este sistema que tanto detesto. Entonces me ataca una especie de depresión mezclada con un montón de sueños inconclusos que murieron al momento en que tomé la decisión de ser tan solo un peón más... y me vienen unas ganas locas de salir corriendo al mar y gritar que ya nada tiene sentido. 

En realidad nunca lo tuvo. Nunca tuvo sentido la decisión de seguir siendo parte de una maquinaria tétrica y depravada. Y uno que iluso se cree lo de la vocación y lo de surgir. Con familia feliz, casa con patio, auto nuevo y perro bonito. Al final me doy cuenta de que estoy aquí porque me dejé estar, porque me lavaron la cabeza y me llamaron "madura". Porque se me fue lo de niña, eso de la creatividad y los colores. Todas esas cosas bonitas que le daban sentido a los días como hoy. Me atacó el mundo adulto como una enfermedad silenciosa. Como un alzheimer de la infancia. 

¿y en qué momento sucedió? entre ayer... hace unos años. Me fui perdiendo. Dejé ir las ilusiones como quien deja ir la arena que atrapa con sus dedos. Estoy segura de que no me tocaba esto y sin embargo aquí estoy, encausada como los caballos chaperones a seguir un camino que otros pensaron para mi. Con pocas posibilidades de revolución. A veces me entran ganas de llorar, porque tengo miedo de crecer, porque siento que voy a perder la poca libertad que me queda, esa libertad del alma que nos hace ser tan niños a veces, tan inmaduros, inconsecuentes, juguetones y risueños. 

Eso me pasa cuando se me va la onda en general... me dan ganas de tener otra oportunidad para hacer las cosas bien mal. Para hacer lo "políticamente incorrecto" y seguir un camino que no estaba pensado para mi, pero que si era MI camino... 

Al final... esas ganas de no hacer nada... y hacerlo todo por volver a creer, soñar e imaginar...

24 jul 2012

Para no olvidar...

Hace frío, asi que acércate más. Abrázame despacio y déjame hundirme en tu pecho. Posar mi nariz helada en tu piel y rozar con mis dedos tu espalda tibia. Hoy quiero que me acaricies, que recorras mi silueta con tu mano, casi sin tocarme... como si te arrepintieras  de hacerlo, como si mi figura en tu cama fuera solo humo a punto es esfumarse, como si fuera tan solo un recuerdo. Que me ames... y solo eso. 
Que recuerdes mi cadera redondeada y blanquecina, iluminada suavemente por la luz cálida de la chimenea. Que recuerdes mi pelo enredando tus pensamientos. Déjame dormir así... y grábame en tu memoria.


Sé que algún día en tu vejez, me recordarás. 



18 jun 2012

La importancia de los besos

De las cosas que me importan, los besos... sus besos, son de las cosas más preciadas que tengo. Los que me ha dado y los que por poco no lo fueron. No sabría explicar que tienen ni que los hace tan especiales, ni porqué simplemente me parecen distintos, y los mejores del mundo. Pero hay algo que se enciende en mi pecho y se reafirma cada vez que sus labios llegan suavemente a amarme. Los que son de despedida, con un dejo de "quedateunratomás" y "noteolvidesdemi", que terminan siempre y sin excepción con mi vista perdida en su espalda, mirando como se aleja con pasos decididos hacia algún misterioso lugar de mi mente, esperando con ilusión que de vuelta la vista para regalarme una última sonrisa que me de fuerzas para volver a la rutina. Pero no... él nunca mira atrás. Esos, esos son como una especie de promesa... una que me hago a mi misma, de buscarlo nuevamente, de amarlo con más ímpetu... para ver si me regala esa sonrisa que me debe, de cada vez que se aleja tras el ruido chirriante de los andenes. 


5 jun 2012

Por la mierda

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