Mis nuevas regalonas... Hoy causé sensación con ellas.
Hoy me di cuenta de que prefiero la política a mis niñitos mimados. Llegará el día en que tenga el valor para decir "hasta nunca" y dedicarme a lo que me interesa... ya vendrá.

Los llevaron a una especie de avión, de asientos muy cómodos.
¿tarjeta de identificación? - gracias. ¿su boleto? - muchísimas gracias. - que tenga un buen viaje.
Buenos días, les habla el Dr. Fontobé. Les doy la a todos una cordial bienvenida al programa "Mi decisión". Estamos agradecidos de que nos hayan elegido a nosotros para este gran paso en su vida. Recuerden que esto es absolutamente voluntario y si alguno fue obligado a venir, puede en este momento bajarse del avión y hablar con nuestro personal, le ofreceremos ayuda y apoyo. Muy pronto las enfermeras pasarán por los pasillos repartiendo un pequeño snack.No olvide que puede rechazarlo si lo desea, en ese caso, podrá hablar con alguna de las enfermeras para que lo ayuden a bajar. Espero, para los que decidan quedarse, que tengan un gran viaje. Hasta pronto.Las enfermeras comenzaron a pasar repartiendo pequeños pastelillos y un vaso de agua, siempre con sonrisas amables. "¿a donde vas tú?" le preguntó la señora que estaba sentada a un lado de ella, "a reencontrarme con Marcos" le respondió, soltando otra lagrima y con una gran sonrisa. "¡Genial! yo voy a reencontrarme con mi Pedro, te deseo lo mejor" se sonrieron y se tomaron de la mano. No se conocían, pero iban a vivir esta última experiencia juntas, así que se apoyaron la una en la otra. El pastelillo era bastante colorido, un trozito de frutilla arriba, un poco de crema, chocolate. Ella eligió ese, porque le gustaban las frutillas. Le recordaban su infancia, su noviazgo con Marcos, cuando los niños estaban chicos. Hace tanto que no comía frutillas, el médico se las había prohibido hacia varios años. Estaba delicioso, tomó un sorbo de agua y miró a su compañera. No sabía su nombre, ni quien era. Pero se miraron y eso fue suficiente. Tomadas de la mano se acomodaron en los asientos y lentamente se fueron quedando dormidas.
"Somos dueños de la vida que elegimos, pero... ¿lo somos de nuestra propia muerte?"