1 nov 2012

Musas esquivas



Hubo un tiempo en que el centauro disfrutaba de la compañía de las musas. Estaba con ellas largos ratos, a veces solo las observaba como se bañaban, como jugaban... Charlaban horas sin aburrirse. Se reían hasta que el aire les hacia falta. 
Pero cierto día, el centauro recibió un arco. Comenzó primero de a poco, practicando a ratos y hablando mucho. Las musas pronto comenzaron a aburrirse de escucharlo hablar de aquella herramienta, en el fondo maligna, en el fondo guerra. 
Ahora el centauro piensa todo el día en su arco y en su corazón lleva a las musas. Ellas lo extrañan desde su pequeño estero, pero saben que él no piensa en ellas. Y se alegran cuando lo ven, aunque venga a amarlas por tan solo una noche escasa. Se acabaron las conversaciones, los jugueteos, las admiraciones. A veces las musas se arrancan un poco de él, se sienten tristes. Porque lo sienten tan distante, tan lejano detrás de su arco... 
Entonces muchas prefieren observarlo, transformadas en delicadas flores o arboles de finas ramas. Y recordar el tiempo en que él disfrutaba de su compañía, y sonríen nostálgicas. 



23 oct 2012

Lamentablemente...

No me gusta comer sola. No se si es de mañosa... aunque sé que no es porque no me guste la soledad, la disfruto en innumerables situaciones. Pero comer sola es algo que me desagrada. Quizás porque la conversación entre bocado y bocado se me hace necesaria para que la comida adopte un mejor sabor, tal vez sea la sobremesa lo que me falta para cerrar el momento. 
Después de comer sola me invade una terrible sensación de vacío. No puede gustarme... 


11 oct 2012

Nuevas zapatillas

Mis nuevas regalonas... Hoy causé sensación con ellas. 




Hoy me di cuenta de que prefiero la política a mis niñitos mimados. Llegará el día en que tenga el valor para decir "hasta nunca" y dedicarme a lo que me interesa... ya vendrá.

10 oct 2012

el cínico té...



Estos son los momentos en que quisiera mirar de frente a todo lo que me ata y gritarle: "Hey!... ¡aquí estoy! ¡déjame libre! ¡quiero mi puta vida!... Esa con la que sueño, esa en la que no me coartan, esa en la que no me censuran, esa en la que soy risueña porque mis razones para alegrarme no son opacadas por los malos ratos que las cadenas me producen". 
Pero en la escala valórica la responsabilidad suele ir antes que la libertad (?)

Odio la responsabilidad... 

En definitiva la vida se me va de las manos, cumpliendo responsabilidades con las que me comprometí cuando era demasiado pendeja como para prever que mis prioridades cambiarían. Ahora solo puedo contentarme con sentarme a la mesa y compartir cínicamente el té con todas esas cosas que me pudren.