8 abr 2012

Perdóname...

De todas las batallas que libré... en contra de mi, para librarme de cadenas que alguien algún día sobre mi dejó caer. Recuerdo solamente, cuando por fin, siendo libre tan liviana me sentí. De amor pude hablar, de sexo... odio, rabia, muerte, aborto, obscenidades e injusticias. Belleza, fealdad, dudas, miedo, felicidad, orgasmos... 
Y fue cuando descubrí... que debías perdonarme, tú y todos. perdonarme por mis manos suaves, por mi cuerpo sano, por mi casa grande... por no haber tenido que trabajar. Por mi buena educación, por mi buena suerte... porque no fue más que eso... buena suerte. Buena suerte y un sistema desigual.


1 abr 2012

Dime...

Dime si no te gustaría también, que cuando se escondiera el sol y me despidiera de ti, te dijera con palabras suaves... - no vengas muy tarde, te espero... hoy quiero volar-


24 mar 2012

Cosas que amo...

Haberte encontrado a ti entre tanta gente. Haberte encontrado y que me hayas regalado tu sonrisa, tus miradas, tus días y tus besos...
Que roces la comisura de mis labios, que enciendas en mis ojos una locura voladora, que me lleva a venus entre tantas muchas otras cosas. 
Sentir el vacío en mi estómago, vértigo y ganas de colgarme a tu cuello y no soltarte, cada vez que pienso en la posibilidad de tenerte para mi.
Despertar a tu lado, acostarme contigo, acariciar tu espalda, tu mentón ... matar el egoísmo y enrollarnos entre sabanas, oscuridad y sudor

13 mar 2012

Esperarte...

Él casi siempre llega tarde. A veces 10 o 20 minutos. Una vez recuerdo haberlo esperado al rededor de una hora y media. Es como jugar a la ruleta, jamás se si voy atrasada o no. A mi me gusta llegar a la hora, por eso casi siempre tengo que esperarlo, sentada en el anden o fuera de la estación. Pero a fin de cuentas se que la culpa es mía... es que no me llevo suficientes cosas para leer.





7 mar 2012

Ya nos veremos...

La ciudad brilla a lo lejos y la luz mortecina de la lámpara alumbra débilmente mis ojos. Recorro con mi memoria los recovecos de tu piel, en mis manos persisten las caricias de noches cálidas junto a tu boca. Me dicen los pensamientos que nos veremos pronto... mañana, horas... cientos de minutos y segundos para rozar el semblante de tu cara. Y lo único que mi corazón suplica a golpes, que me abraces fuerte, que presiones tu cuerpo sobre el mío. Quiero sentir el peso de tus huesos, tu sangre hirviente, tu mirada llena de impaciencia. Que tus dedos agarren mi quijada con desesperación, que emerja desde lo profundo tu fuerza más animal... y que se pierdan los gemidos en el mar violento de tu mente. Que nos suicidemos en la pasión que nos ciega y renazcamos juntos, para comenzar de nuevo.


Tierra del Fuego, 2012